Consejos del buen facilitador

Los tips necesarios para potenciar sesiones de trabajo.

Quiero que pienses en la última sesión de trabajo que tuviste con tu equipo. ¿Cómo fue? ¿Llegasteis al objetivo? ¿La gente prestaba atención? ¿Sentiste que podían haber aportado más? ¿No se os ocurría nada para resolver el problema?… Seguro que surgieron más cosas que se podían mejorar.

¿Qué podemos hacer para ir mejorando esas sesiones de trabajo y sean más operativas? Aquí aparece la figura del facilitador.

Un buen facilitador es el “líder de la reunión”, una figura esencial. Se encarga de guiar a las personas en los procesos de diseño, manteniendo a todos los participantes conectados entre sí y garantizando su interacción de forma equitativa para generar espacios democráticos durante la toma de decisiones.

Facilitar es crear conversaciones poderosas entre los participantes.

Además de asegurar que los objetivos se cumplan a tiempo, es la persona que ofrece las claves para mantener una comunicación fluida dentro y fuera de la compañía, enseñando a crear entornos seguros de trabajo.

Aquí van 10 consejos clave para ser un buen facilitador:

  1. Define el foco y concreta el objetivo: los retos suelen plantear problemas genéricos y complejos. Como facilitadores, antes de pensar en una solución, hay que convertirlo en un desafío de diseño y concretar cuál es nuestro objetivo para así desarrollar soluciones que realmente aporten valor al cliente.

  2. Fomenta la energía de grupo: hay personas que se sienten incómodas en ambientes con gente desconocida. Por ello, es importante desarrollar dinámicas con las que puedan sentirse seguros y cómodos. Se trata de ejercicios de 15’ en los que los participantes tendrán la oportunidad de conocerse, lo que fomentará mucho más la participación activa.

  3. Cultiva la creatividad: la creatividad nace de manera innata en nosotros. Hay veces que pensamos que no somos creativos o que no tenemos buenas ideas, sin embargo, el problema es que necesitamos un cambio de actitud. Debemos recordar a los participantes que la solución está en empoderar. La creatividad hay que potenciarla, es cuestión de práctica, se cultiva y se entrena, lanzando ideas sin miedo a fallar.

  4. Prima la cantidad de ideas a la calidad: ante los momentos de divergencia, lo que se busca es que las ideas fluyan. Para ello, hay que enfatizar que todos navegamos en el mismo barco y dejar que las ideas surjan libremente. Es momento de potenciar el pensamiento libre y dejar que las personas se expresen sin miedo. No es tiempo de juzgar, ¡sino de aportar!

  5. Ayuda a liberarse del miedo a fallar: el fallo está implícito, antes de encontrar una idea que funcione, hemos tenido que probar y descartar muchas otras previas. Hay que ayudar a los participantes a liberarse del miedo. Cuando cometan un error, anímales a analizar a qué se debe y qué les ha llevado hasta allí, haciéndoles entender que el fallo es común en todo ser humano.

  6. Aclara que se va a juzgar el contenido, no a las personas: la misión de un buen facilitador es ayudar al grupo a sacar lo mejor de cada uno. Sin embargo, hay personas que se ofenden cuando su idea no es seleccionada o no gusta. Hay que ser amable y comprensivo con los participantes, pero también hay que aclarar que lo que se están juzgando son las ideas, no las personas.

  7. Agárrate al proceso, no al conocimiento: no importa si no tienes noción del tema a tratar porque un facilitador no es un participante. A veces, cuanto más conocimiento se tiene sobre el tema, se corre el riesgo de que lo lleve hacia lo que él o ella conoce. Por eso, es importante mantener las distancias y ayudar a los participantes a tangibilizar lo que conocen, no a crear con ellos.

  8. Selecciona bien tu pareja de baile, o tropezarás: la misión de un facilitador es seleccionar o entender qué perfiles tienes en la sesión, ya que las personas entendemos la creatividad de forma distinta. Cada uno tiene su propia forma de resolver problemas. Por eso, esto te ayudará mucho a entender el comportamiento de los participantes.

  9. ¿Abriendo o cerrando el foco?: es fundamental dejar claro en qué momento mental estáis. Es decir, lanzar la pregunta al equipo de si se encuentran en fase de divergencia o convergencia. Antes de llegar a la frustración, hay que plantearse si todos están en la misma hoja de ruta.

  10. Menos plantillas y más preguntas: para el facilitador, es más fácil usar plantillas a la hora de dirigir un taller. En cambio, a veces estas atascan. Cuando facilites grupos pequeños, puedes aprovechar para trabajar con preguntas que inviten a la reflexión, y si son buenas, generan post-its de calidad. Las preguntas salen de ti, las plantillas te las damos nosotros.

Desde Thinkers Co. pensamos que la figura de facilitador es clave para potenciar las sesiones de trabajo. Puedes ver un ejemplo de cómo guiar procesos para levantar retos en este post “Dinámicas para definir oportunidades” donde profundizamos un poco más en tipos de dinámicas que debe manejar este perfil.

Si quieres adquirir más habilidades como aprender a dinamizar equipos, sesiones de trabajo o guiar procesos de diseño no dudes en contactarnos.

Publicado el 04/11/2021

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